RUINAS DE SAN JOSE DE LULES ... MARIA EMILIA VALDEZ (Obligatorio en Ciencias Sociales)

El misterio de los túneles

Uno de los temas que más me llamó la atención de las tantas visitas que hice al lugar, fue la supuesta existencia de unos túneles subterráneos (que según algunos eran de 'escape') cuya entrada se encontraba detrás del altar, hoy cubierta con bloques sueltos. Cuenta la historia que una de las salidas que tenían estos pasadizos era 'la quebrada de Lules' (ubicada aproximadamente 4,5 Km del lugar) y otra de las supuestas salidas era en la ciudad de San Miguel de Tucumán, en la Iglesia San Francisco, que viajando en linea recta hacia allí había una distancia de 22 Km.
En el año 2001 un grupo de arqueólogos pidió permiso a la nación para investigar sobre estos túneles, pero hasta la fecha no existe ninguna novedad sobre la investigación; el único dato que se aporto es que estos pasadizos fueron cerrados durante la dictadura militar, tanto las entradas como las salidas de los mismos, pero no hay pruebas concretas de que ésto fue así.
En mi opinión creo que tales túneles si existieron, pero descarto totalmente la idea de que recorrían tan largas distancias a través de ellos, es prácticamente imposible, ya que no forma de que un ser humano atraviese tales distancias bajo el suelo y sin ventilación alguna. Lo que yo pienso es que estos pasadizos no eran nada más que escondites que utilizaban los monjes jesuitas (que no llegaban a ser más de 8 monjes) para ocultarse de los ataques de los indígenas que pasaban por la zona (que no eran los 'Lules'). Para mí esa fue la función de los supuestos túneles.

Los Jesuitas en Lules

Aproximadamente por el año 1670, los jesuitas adquieren una extensa cantidad de tierras por parte de Jordana de Trejo Leguizamo, hija del propietario de las mismas (Melián de Leguizamo). Éstas tierras partían desde el Río Lules hasta la actual ciudad de Tucumán, pero los jesuitas las aumentan después de la compra con una merced real, que les hace el gobernador Angel de Peredo, en 1673. desde el Río Colorado hasta el Río Lules.
Los jesuitas aún así no descuidaron su estancia en Lules. Edificaron allí su Capilla, además de sus talleres de artes manuales, como carpintería y herrería. En ésta ultima forjaban frenos, espuelas, herramientas etc, mientras que con la madera construían carretas, carretones y carretillas que tanta fama dieron a Tucumán en los siglos XVII, XVIII y XIX.
Poseían también un cañaveral de caña dulce (siendo los primeros en cultivarla en Tucumán), y tenían un trapiche para la fabricación de azúcar para el consumo interno.
Por último hay que destacar una de las labores más importantes de los jesuitas, la creación de una 'escuela de primeras letras', en donde educaban en un principio a los 'indios Lules' tanto en la escritura como en la lectura y en otras áreasLa importancia de esta escuela trascendió más allá de su expulsión del lugar ocurrida en 1774. Con el tiempo ésta escuela fue albergando a más alumnos y contando con el aporte de importantes maestros ( entre los que se destaca la maestra Lastenia Blanco) convirtiéndose en un colegio en el que se educaba a los pobladores de la zona (los Lules ya no poblaban la región). Su actividad tuvo que interrumpirse en el año 1935 por la inseguridad que brindaban las instalaciones.

Ubicación y situación actual del Monumento

El Monumento está emplazado en un hermoso predio, rodeado de verdes pastizales y grandes árboles. Se encuentra aproximadamente a 20 km de la capital (San Miguel de Tucumán) y a 2 km de la ciudad de San Isidro de Lules, sobre la ruta 301.
Actualmente el lugar muestra un cierto descuido, y hasta se advierte un aire de abandono principalmente por parte de las autoridades de la ciudad (Lules).
A primera vista lo que más se destaca al llegar es la capilla (remodelada en el año 2001). En cambio, lo que fue en algún tiempo el convento de los jesuitas (habitaciones, galerías,etc) , está apenas sostenido con barras de acero, para evitar que la estructura se caiga (pero aún así no es suficiente). Toda la edificación, está asentada en barro, el cual al estar totalmente expuesto a las inclemencias del clima (lluvias, vientos, etc) con el paso del tiempo va erosionandose, debilitándose, convirtiéndose en un lugar poco seguro para el tránsito turista.
Un Monumento de tanto valor histórico, cultural y religioso como éste, exige un mejor y más adecuado tratamiento por parte de los organismos competentes para darle el relieve y atractivo justo que lo convierta en un centro obligado de visita de los estudiosos del tema y de los turistas ocasionales.

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