Faustino Valentín (Domingo) Sarmiento ... Valeria Masino

Faustino Valentín, el nombre real del padre del aula
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El Día del Maestro se celebra en memoria de Faustino Valentín Sarmiento -presidente, embajador, ministro, gobernador, senador, escritor, periodista y soldado, pero por sobre todo, maestro- muerto en Paraguay el 11 de setiembre de 1888, a los 77 años.

No, no es un error, sino su verdadero nombre: Domingo fue el apodo con que lo llamó su madre, Paula Albarracín, devota de Santo Domingo, pero no es el que figura en sus papeles de identidad.

El error, en todo caso, está en creer que el Día del Maestro es un homenaje argentino a él y sus docentes, cuando en realidad es una conmemoración de toda América a dos hombres: Sarmiento y Horace Mann, el gran pedagogo norteamericano.

Ambos fueron reconocidos por sus trayectorias en educación por la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación de las Repúblicas Americanas, realizada en Panamá, en 1943; y desde entonces, el 11 de setiembre fue instituido como Día del Maestro en toda América, para conmemorar sus vidas y sus obras.

Semblanzas sobre una personalidad tan rica y polifacética como la de Sarmiento se han escrito a montones, a favor y en contra, pero curiosamente poco se ha dicho sobre lo que hoy, en el Día del Maestro, es lo central, y que a no dudar es también su más preciada obra: el normalismo, es decir, formar docentes para una escuela pública, laica, mixta, gratuita y obligatoria.

Para formar al normalismo argentino soñó con traer al país unas 1.000 maestras extranjeras, pero sólo logró que vinieran algunas de EEUU, donde constató el modo en que Horace Mann las formaba.

Sarmiento asumió la Presidencia en 1868 y entre 1869 y 1898 llegaron en total al país 65 docentes, 61 de ellos mujeres. Venidas desde Nueva York, Virginia, Maryland, Pennsylvania, Ohio y Nueva Inglaterra, habían sido atraídas por la convocatoria que Mary Mann, la mujer de Horace, difundió por la prensa: se les ofrecía un contrato por tres años, que corrían desde el embarco.

Aquellas maestras que vinieron al país forjaron las bases del sistema educativo argentino e introdujeron “novedades” tales como el desarrollo artístico, la gimnasia, el trabajo manual, el sentido de la responsabilidad y los deberes escritos.

Hacia 1900 la fase inicial estuvo concluida y los docentes argentinos pudieron hacerse cargo íntegramente de la tarea, convencidos, gracias a (Domingo) Faustino Valentín Sarmiento de que un buen sistema de educación pública constituye el mejor recurso para la inclusión social. Télam