Desapareció en 10 años el 70% de los teléfonos públicos


Datos de la Ciudad
Los pocos que hay se ven en hospitales, comisarías y kioscos. Quedan sólo 8539.
Hace poco más de una década, para caminar por las avenidas porteñas, los distraídos y los apurados aún debían cuidarse de no chocar contra los teléfonos públicos. Ni contra la gente que los estaba usando. Ni contra la gente que hasta hacía cola para poder llamar a través de esas máquinas tragamonedas. En la actualidad, con más de un celular por persona en promedio, los que quedan a la vista son muy pocos y muchos de ellos llevan bastante tiempo sin ser usados. Permanecen en pie, varios muy deteriorados, como testigos urbanos de otra época .
El derrumbe fue tan abrupto como sostenido. En 2005 todavía se contaban 31.639 teléfonos públicos en la Ciudad de Buenos Aires. En 2010, cinco años después, ya quedaban solamente 17.454 en servicio. Y en 2015 -el último dato disponible- la cifra cayó a 8.539 máquinas, según un informe publicado este mes por la Dirección General de Estadística y Censos porteña.
Así, tras varios años de escasez crónica de monedas y de crecimiento exponencial de la telefonía móvil, sólo permanecen en uso el 30% de los teléfonos públicos que había hace una década. Y mayormente ya no se encuentran en la calle.
"Decidimos que, por comodidad y fundamentalmente por seguridad, las personas que utilizan los servicios públicos lo hagan en una extensa red de semipúblicos (instalados en kioscos, polirubros y lugares semivigilados de amplia circulación) y en locutorios que incorporaron prestaciones de banda ancha y servicios de valor agregado", comentan en Telefónica.
"Además -agregan-, el servicio se sigue prestando con normalidad en instituciones públicas, hospitales, comisarías, bomberos, centros de jubilados, terminales de ómnibus y entidades que por su ubicación y uso así lo requieran."
En todo el territorio nacional, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a fines del año pasado quedaban unos 87.500 teléfonos públicos. Son algo más de la mitad de los 158.300 aparatos que se contaron diez años atrás.

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Después de la adolescencia dormimos menos y peor pero, según expertos, no hay que preocuparse
SÁBADO 19 DE NOVIEMBRE DE 2016 • 17:49
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En la adolescencia, nos acostábamos a la madrugada y podíamos seguir durmiendo hasta las 2 de la tarde. Después de los 20 años, aunque lleguemos a casa con la salida del sol, es probable que nos despertemos antes del almuerzo. Dormimos menos y peor, pero no hay que preocuparse.
Así como los bebés duermen en varias tandas de pocas horas y luego empiezan a dormir de un tirón, el sueño sigue variando a lo largo de la vida. Ana Adán, doctora en Psicobiología de la Universidad de Barcelona, le explicó al sitio Verne que no hay que preocuparse por los cambios en la rutina: "El umbral del sueño disminuye, pasamos menos tiempo en la fase REM y más en otras fases más ligeras, por lo que nos molestan más los ruidos".
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¿Cuántas horas necesitamos?

Si bien es recomendable sincronizarnos con el ciclo de luz y tratar de dormir lo suficiente como para no sentirnos cansados, tenemos que saber que es normal dormir menos con la llegada de los años. Básicamente porque cuando somos chicos y adolescentes necesitamos más horas de descanso.
Adán también explicó que ya no se habla de una cantidad de horas obligatorias, si no más bien de las que cada cuerpo necesita para recuperarse. Sí hay que preocuparse si tenemos insomnio seguido o nos cuesta sentirnos satisfechos al levantarnos.